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jueves, 27 de septiembre de 2012

Capítulo 16


Cuando salimos de la casa de Álex dejamos a su madre llorando ya que él prefería salir de su casa antes de que su padre llegase. Al final Álex había salido de allí con una gran parte de sus pertenencias, el maletero estaba a rebosar.
En pocos minutos llegamos a la puesta de mi casa, era ya la hora de comer y por tanto mi madre había llegado.
Al entrar un olor exquisito se coló en mi y lo único que pude hacer fue salir corriendo hacia la cocina donde encontré a mi madre rondando por la cocina preparando un asado que tenía una pinta suculenta. Mi madre se pegó un pequeño susto al escuchar la puerta abrirse tan rápido pero se recupero enseguida y fue a abrazarnos a los dos.
-¿Qué tal chicos? ¿Cómo os habéis levantado esta mañana?
-Bien mamá, aunque tenemos que hablar con papá y contigo.
-¿Y eso? No me asustes hija.
-Bueno... es que...-dije pero antes de poder continuar Álex me interrumpió.
-Lo que Malena quiere decir es que por lo que pasó anoche entre mi padre y yo, pues que cuando hemos ido esta mañana a mi casa y e subido a mi habitación me e encontrado con una nota de mi padre la cual decía que o dejaba a su hija o me iba de esa casa, y como yo nunca voy a dejar a su hija pues me e marchado y la verdad no tengo ningún sitio al que ir, y bueno... ¿podría quedarme aquí?-dijo Álex mientras se posicionaba detrás mía y envolvía sus brazos a mi alrededor.
Mi madre se quedó un rato en silencio meditando aquello que le acababa de decir él, se sentó en una de las banquetas de la cocina y nos miró fijamente.
-Por mi, hijo, no hay ningún problema y por mi marido tampoco creo, ya que al ver que metió la pata anoche se siente un poco mal, así que sí te puedes quedar. Lo que no se es donde dormirás.- dijo mi madre dubitativa.
-Mamá, Álex puede dormir en mi habitación-dije yo en un susurro pero lo bastante alto como para que lo oyera.
-No se, hija...
-Mamá, no me puede dejar embarazada, ya lo estoy, no va a pasar nada- dije mientras mis hormonas salían a flote y mis ojos se llenaban de lágrimas.
-Bueno, venga vale, meter sus cosas ahí, ya veré como se lo digo a tu padre.
-No mamá, ya es hora de que afronte las cosas por mi misma, así que lo de decírselo a papa lo hago yo.-dije con toda mi valentía dejando atrás las lágrimas.
Mi madre se quedó sorprendida pero no dijo nada, se levantó y empezó a poner la mesa. Álex y yo salimos dirección a su coche para coger las cosas del maletero. Álex solo me dejó coger una de sus bolsas con ropa y después me hizo quedarme en la habitación con la excusa de hacerle hueco para que pudiera poner sus cosas. Mientras que el iba y venía yo le vacíe dos cajones de mi cómoda y le dejé un espacio bastante grande para que pudiera meter sus cosas en el armario. Cuando dejó su caja de libros y discos me dispuse a colocarlos junto a los míos. Así estuvimos los dos hasta que mi madre nos llamó para que fuéramos a comer. Yo fui la primera en sentarme y empezar a comer lo que hizo que aquellos dos se rieran pero me dio igual, yo era feliz comiendo aquel asado.

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