Ya hacía dos semanas del accidente de Álex y de la
charla con mi madre. Todos los días iba a visitarlo a su casa. Me
encantó la cara que puso al descubrir el regalo. ¡Se puso a llorar!
¡Qué mono! Yo en cuanto lo vi llorando me uní a él. Pero la cara
que puso su hermana al entrar y vernos a los dos era un poema. Al
verla empecé a reírme y no me pude controlar hasta que ella misma
me tapo la boca con sus manos. Ese mismo día le conté a Álex lo
que pasó con mi madre y él me dijo que la semana que viene, es
decir, esta podría salir ya de su casa pero teniendo cuidado.
Entonces quedamos en contárselo a mi madre esta semana.
Y aquel día tan esperado llegó, hoy tenía que
contarle a mi madre que estaba embarazada y no sabía como. Estuve
ensayando varias formas de decírselo pero ninguna me parecía la
correcta.
Estaba esperando a que llegara Álex, estaba impaciente
no lo siguiente. No sabía como se lo tomaría mi madre y eso es lo
que más miedo me daba. Lo único que sabía concienzudamente era que
Álex nunca me dejaría y que estaría a mi lado.
Pegué un salto de la cama al escuchar el sonido del
timbre y caí al suelo. Intenté llegar antes que mi madre a la
puerta pero no pude, me quedé a mitad de escalera cuando ella abrió
la puerta. Allí se encontraba Álex pero cuando entró me quedé
parada al ver que su madre venía con él. Me quedé tan parada que
no sabía lo que hacer. ¿No era que íbamos a hablar nada más que
con mi madre? ¿Por qué tuvo que traerla? Ahora mis nervios
crecieron más aún.
Vi como Álex giraba su cabeza hacia las escaleras. En
cuanto me divisó fue hacia mi y me tomó de la mano. Todavía no me
podía mover, notaba como el tiraba de mi mano para hacerme bajar
pero mis piernas no se movían.
-Amor, ¿qué te pasa?
-Esto... ¿qué hace aquí tu madre?
-Pensé que ella también tenía derecho a saberlo. Lo
siento por no haberte avisado.- me dijo acariciando mi mejilla en un
intento de calmarme.
-Vale, no pasa nada. Es que me a tomado de sorpresa el
que ella estuviera aquí.
Cuando Álex volvió a tirar de mi reaccioné y fui tras
él hasta llegar al comedor.
Allí estaban nuestras madres hablando tranquilamente
sin saber lo que les iba a venir encima.
Empecé a temblar de los nervios y él me apretó la
mano para hacerme saber que él estaba conmigo. Nos fuimos hacia el
sofá que estaba desocupado ya que nuestras madres estaban en los
sillones individuales.
Al sentarnos vi que nuestras madres nos miraron, pero
más aún a nuestras manos aún unidas.
-Mamá, Lidia, tenemos algo que deciros- dije yo con voz
estrangulada.
-¿Qué te pasa hija?¿Por qué estás tan nerviosa?
-Es que lo que tenemos que deciros es muy difícil para
los dos- habló ahora Álex.
-Chicos, ¿qué pasa?
-Es que... nosotros.. bueno yo... esto...- dije sin
saber que hacer. Tomé un largo suspiro y solté de repente.- Estoy
embarazada.
Lo dije tan rápido que al principio ninguna de las dos
se dio cuenta de lo que había dicho. Pasado un tiempo, miré a mi
madre y vi que empezaba a comprender lo que había dicho. Me miraba
con cara de desconcierto. Yo cada vez estaba más abrazada a Álex al
igual que él a mi. Los dos mirábamos a nuestras madres y después a
nosotros. No sabíamos que hacer, nadie hablaba y yo estaba que me
tiraba de los pelos.
-¿De verdad?- fue la única pregunta que salió de la
boca de mi madre.
Los dos asentimos a la vez y volvimos a abrazarnos
fuertemente.
-¿De cuanto?- preguntó la suya.
-De dos meses o así.- dije apenas en un susurro.
Se volvió a formar un silencio enorme entre todos.
Notaba la mano de Álex bajar y subir por mi espalda intentando
calmarme, se lo hubiese agradecido de no ser porque estaba todo el
rato mirando a mi madre que tenía la vista fija en mi vientre.
-¿Qué van a hacer?- dijeron las dos a la vez como si
estuvieran compinchadas.
-Tenerlo- dijimos Álex y yo.
-Se que somos jóvenes y que nos va a costar, pero
también sabéis que los dos somos lo bastante maduros para afrontar
esto. Yo me pondré a trabajar por las tardes para conseguir un
dinero extra. Tanto con vuestra ayuda como sin ella vamos a tener a
nuestro bebé- dijo él a la vez que ponía su mano en mi vientre.-
Yo quiero a su hija y a esté pequeñín que todavía no a nacido. No
me voy a separar de ellos aunque me lo prohibáis. Ahora ella y el
bebé son mi familia y no me separaré. Solo me iré cuando ella me
diga que ya no me quiere ni que quiere estar conmigo. Espero que nos
apoyéis, pero si no es así, nos da igual. Vamos a tener a nuestro
bebé tanto si queréis como no. Porque no solamente los quiero si no
que los amo y los protegeré con mi vida si es necesario.
No pude evitar llorar a las palabras de Álex. Me
encantó como nos defendió delante de nuestras madres que se
encontraban contrariadas. Seguramente nunca habían visto a Álex tan
convencido al decir algo. Estaba totalmente serio mirando a las dos
mujeres frente a nosotros mientras que una mano reposaba en mi
vientre y la otra se aferraba a mi cintura.
Vi a mi madre levantarse y dirigirse hacia nosotros. Al
estar a nuestra altura nos abrazó. Yo me quedé en “shock” no
esperaba que mi madre hiciera eso. Pensé que nos gritaría o que nos
echaría fuera, pero nunca esperaba un abrazo de su parte.
-Solamente te voy a pedir una cosa muchacho, que la
cuides y la ames con todo tu ser.- le dijo mi madre a Álex
seriamente.
-Ya lo hago- fue la simple respuesta de él.
Mi madre me beso la mejilla y me volvió a abrazar como
solo una madre sabe.
No me di cuenta en el momento en el que la madre de Álex
se acercó a nosotros hasta que sentí como las manos de mi novio se
separaban de mi para abrazar a la suya que estaba llorando.
-Mamá, ¿por qué lloras?-Le preguntó en susurros.
-Porque mi pequeño va a tener a su propio pequeño. Te
me has echo mayor demasiado pronto.
Él empezó a reírse mientras envolvía a su madre de
nuevo en un abrazo. Su risa era tan contagiosa que todas acabamos
riéndonos.
Vi que mamá se quedaba mirando a la nada sumida en sus
pensamientos.
-Mamá, ¿ocurre algo?
-Mmm... ¿cómo se lo dirás a tu padre?
Enhorabuena por la historia y por tu trabajo, es increíble la historia de Malena. Eres muy buena escribiendo. Ánimo, sólo hace falta darte a conocer para que tu faceta como escritora siga adelante. Eres genial, como escritora y aunque no sepa quién eres seguro que sin duda, como persona también.
ResponderEliminarUn saludo,
Dani