Por fin ya había visto a mi bebé, aunque solo fue una
simple manchita me encanto. La doctora nos dio cuatro ecos, Álex y
yo nos quedamos una cada uno y las otras dos serian para mi madre y
mi suegra.
Nos dirigimos hacia el coche y una vez dentro mi sonrisa
no podía dejar mi boca, Zaira estaba igual que yo y Álex no paraba
de mirarme y sonreír como un tonto.
Volvimos a hacer el mismo camino en coche pero estaba
vez hacia mi casa y justo cuando estábamos llegando me entraron unas
ganas tremendas de comerme un helado de frambuesa, Álex tuvo que dar
la vuelta y mientras mi querida amiga se reía de mi, fuimos hacia la
tienda 24 horas para comprarlo.
Mientras él se bajó a comprarlo Zaira empezó a reír
a carcajada limpia.
-Chiquilla, ¿qué te pasa?-pregunté aguantándome las
ganas de reír.
-Tienes a mi hermano a tus pies, en serio, eres mi
ídola, si le llego yo a decir que vaya a comprame algo me manda a
tomar fanta.
Al final acabamos las dos riendo y cuando Álex volvió
al coche y vio el panorama se quedo con cara de póquer, pero no dijo
nada. Me pasó el helado y arrancó el coche.
Justo cuando estábamos en la puerta de mi casa, salí
corriendo del coche, cogí la llave del bolso, abrí la puerta y fui
directa a la cocina. Allí tomé una cuchara y comencé a devorar el
helado, que por cierto estaba rico no lo siguiente. Al cabo de unos
minutos vi aparecer por la puerta a mi madre , a Álex y a Zaira que
al verme empezaron a reír.
-¿Estás rico?-preguntó mi madre con burla.
Yo no contesté si no que asentí con la cabeza y seguí
a lo mio. Ellos tres se sentaron junto a mi y mi madre empezó a
hacernos preguntas.
Mientras le contábamos empecé a rememorar ese momento
y comencé a llorar.
-Putas hormonas.-dije en un susurro intentando que mi
madre no me escuchase, pero fallé en mi intento.
-Esa boca-dijo poniendo cara de enfadada.
-Lo siento pero es la verdad.
-Y bueno,¿dónde esta la eco de mi nieto o nieta?
Volví a abrir mi bolso, tomé la cartera y la saqué,
no tarde ni dos segundos en sacarla cuando mi madre me la arrancó,
literalmente, de las manos. Vi como en su boca comenzaba a formarse
una “o”
y que de sus ojos salían lágrimas de la emoción.
-Hija, ya veras que contento se pone tu padre cuando se
la enseñe-dijo mi madre todavía con la vista fija en la eco.
Poco a poco las palabras que había dicho mi madre
empezaron a llegar a mi, mi padre ya lo sabía.
-¿Papá lo sabe?
-Mierda e metido la pata, dijo mi madre tapándose la
boca.
-¿Mamá?- le pregunté ya poniéndome nerviosa.
-Vale, si, tu padre ya lo sabe, pero me dijo que no te
dijera nada y que quería hablar contigo y con Álex cuando él se
quedase a cenar en casa alguna noche, pero e metido la pata y te lo e
dicho, así que si tu padre te pregunta sobre algo de esto dile que
no e dicho nada, ¿entendido?- dijo mi madre totalmente seria.
-Entendido-dije encogiéndome de hombros.
Seguimos hablando de cosas sin sentido hasta que se hizo
tarde y Álex y Zaira se tuvieron que ir. Me despedí de ellos y subí
a mi habitación para poder ducharme. Después de eso cené con mis
padres como todas las noches y volví a mi habitación. Me recosté
en la cama y comencé a pasar suavemente mi mano sobre mi vientre
hasta que acabé totalmente rendida en los brazos de morfeo.
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