Quedaban apenas dos días para volver a
la rutina y eso no me gustaba nada y menos en este momento. Miré mi
vientre y sonreí contenta acariciándolo. Seguramente toda la gente
comentaría sobre mi y empezarían a haber rumores a por doquier. Una
lágrima salió de mis ojos y rápidamente la limpié. En aquel
momento entró Alex y se acercó a mi preocupado.
-¿Qué pasa mi niña?-dijo mientras acariciaba mi mejilla.Negué rápidamente y lo abracé escondiendo mi cara en su pecho.
-¿Es por el instituto?- dijo mientras me abrazaba y acariciaba mi espalda, simplemente asentí sin querer que siguiera hablando.
Él entendió que no quería hablar en aquel momento y se recostó en el sofá llevándome con él y me acurruqué quedándome medio dormida. Alex tarareaba alguna canción y sonreí contenta.
-Te quiero.-le dije en un susurro sonriendo.
-Y yo a ti pequeña.-dijo y noté como besaba el tope de mi cabeza y llevaba una de sus manos a mi vientre. Puse mi mano sobre la de él y de repente noté como un leve golpecillo desde dentro de mi vientre que hizo que me incorporase. Alex se ve que también lo notó y miraba entre mi vientre y mi cara.
-¿Qué fue eso?-dijo sorprendido riendo leve.
Puse mi mano en mi vientre y volví a sentir aquel golpecillo y comencé a llorar mientras reía.
Alex me miraba sin entender frunciendo el ceño.
-Es el bebe.-dije como pude y vi como el pasaba de la confusión a la alegría y se levantaba del sofá.-¿Dónde vas?
Él simplemente se puso en cuclillas frente a mi y levantó mi camiseta poniendo sus manos en mi vientre.
-Venga bebe, muévete para tu papi.-le decía mientras lo acariciaba y dejaba algún beso.
El bebé volvió a moverse y la sonrisa de Álex se hizo a un más amplia.
-Te quiero peque.-dijo él dejando un último beso en mi vientre para después mirarme y acercarse poco a poco a mi.- Gracias mi niña, gracias.
Justo cuando le iba a responder me interrumpió dándome un beso lleno de amor. Puse mis manos en su nuca acercándole a mi. El beso comenzó a subir poco a poco de tono mientras volvíamos a recostarnos en el sofá. Álex acariciaba mi espalda lo que hizo que un escalofrió recorriera todo mi cuerpo erizándome. Justo cuando el beso se estaba volviendo más apasionado la puerta de casa se abrió y se escuchó la voz de mi madre. Ambos soltamos un suspiro separándonos y escondí mi cara en su cuello.
-Creo que voy a necesitar una ducha fría fría.-escuché a Álex susurrar y no pude evitar reír.
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