El cumpleaños de mi suegra estuvo bastante bien,
comimos, bailamos, reímos y disfrutamos mucho de esa celebración. A
mi suegra le encantó la gargantilla que Álex le regaló, aunque al
principio se quejó un poco sobre que no deberíamos haberle comprado
nada. Yo le avisé de que mi regalo se lo daría la próxima semana y
ella me dijo que no había falta que le regalase nada que con estar
de pareja con su hijo y hacerlo feliz para ella eso era ya
suficiente, cuando dijo aquello yo no pude contener las lágrimas,
las hormonas del embarazo no me dejaban tranquila en ningún momento.
Sus brazos me rodearon mientras una risa salía de sus labios y yo
comencé a reír también.
-¿Cuanto durará esto? -dije de forma irónica.
-Pues si el tuyo es como el mío tienes para largo- dijo
mi suegra mofándose.
Después de aquel arrebato de emociones que me dio fui a
buscar a Álex a su habitación ya que no lo veía por ningún lado.
Al abrir la puerta me lo encontré sentado en su cama
mirando una foto. Al acercarme pude ver que era de nosotros dos en
uno de esos días en los que fuimos al parque.
-Hola amor, ¿qué haces que no estás abajo?
-Oh, hola- dijo el sorprendido- No te había escuchado
llegar... solamente iba a recoger las llaves del coche y al cogerlas
e tirado la foto sin querer, y cuando la e visto me e empezado a reír
jajaja, ¿te acuerdas de ese día?
-Como para olvidarlo después de lo que pasó.
Flashback
Álex y o había decidido salir a dar una vuelta ya
que la lluvia había cesado y el sol estaba saliendo. Nada más salir
de mi casa estuve a punto de caer al suelo al pisar un charco que
había en la acera, suerte que Álex estaba a mi lado y consiguió
cogerme. Los dos empezamos a reír por mi torpeza y después fuimos
hacía el parque.
Estando allí estuve a punto de caer dos o tres veces
más, de las cuales Álex me agarró para no caer. Y justo cuando
íbamos de vuelta a mi casa, Álex pisó un pequeño charco de barro
con tal mala suerte que cayó de culo y se mancho todo el pantalón
por detrás. Parecía que se había cagado encima. Yo empecé a
reírme de él, era imposible no hacerlo. Cuando conseguí calmarme
extendí mi mano para ayudarle a ponerse en pie. Vi una sonrisa
traviesa asomar en la cara de Álex pero lo dejé pasar. Cuando le di
mi mano Álex la empujo hacía él haciéndome caer encima suya.
Mientras lo miraba incrédula, él me tiró una bola de barro a la
cara. No me lo podía creer. Me levanté rápidamente de encima suya,
cogí un poco de barro y se lo tiré con la intención de darle en la
cara pero acabó cayendo en su camisa. Así fue como surgió la
pequeña pelea de barro entre los dos. En mitad de la pelea dije que
me rendía, me acerqué a él y lo besé y el me correspondió tal y
como pensaba que haría. Él no sabía que yo tenía una bola de
barro en mi cara, y justo cuando nos separamos se la estampé en toda
la cara y empecé a carcajearme. Álex comenzó a reír también, se
acercó a mi y me besó. Nos cogimos de las manos y fuimos hacía mi
casa. Al llegar mi madre me echó una bronca por llegar embarrada a
casa pero después comenzó a reír. No nos dejó entrar a la casa,
nos hizo ir al jardín trasero y lavarnos con la manguera. Y mientras
estábamos en la labor de quitarnos el barro mi madre estuvo
haciéndonos fotos sin parar.
Fin
Flashback
Al recordar ese día una sonrisa se instaló en mi cara,
Álex me miró y me besó con una intensidad que antes no había
utilizado.
Se separó de mi y posó su frente contra la mía.
-Te quiero, no lo olvides.
-Nunca lo olvidaré-le dije con todo mi corazón.
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