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viernes, 30 de diciembre de 2011

Capítulo 5

-La verdad es que iba a venir yo sola ha hablar de cosas... pero aquí el
amigo me a pillado y se me a acoplado...
No pude evitar reirme por la cara que mi amiga había puesto al mirar a
su hermano que tenia una cara de un chiquillo que núnca a roto ningún plato.
-Pero ahora que no podemos hablar de las cosas que tu querias, ¿qué hacemos?
Un silencio se interpuso entre los tres al igual que las otras veces, no era un
silencio incomodo pero cuando llevabas un rato te desesperabas.
-Nena, ¿al final que paso con lo que me contastes anoche?
-Nada, conseguí que mis padres se creyeran lo que te dije, pero no se yo si la próxima vez colara.
-Chicas, ¿de qúe hablaís, si se puede saber?- preguntó Alex con duda.
-Nada...-dije yo intentando ocultarselo.
-¿No se lo vas a decir?
-¿El qué? Si no es nada importante.
-Male si que es importante...
-Chicas me decís o qué, me estoy poniendo de los nervios ya con tanto secretismo.
-En serios, no pasó nada...
-Male si no lo dices tú lo digo yo...- dijo Zaira mirándome con ojos amenazantes.
Yo bajé la cabeza con miedo por la mirada de mi amiga, entonces ella le relató a él lo
que me pasó la noche anterior.
-Malena, cuándo estés preparada para decirlo, ya sabes...me dijo Alex dandome un abrazo.
 -Y a mi no tienes porque ocultarme lo que te pase con las cosas del embarazo, yo estoy aquí
para protejerte y ayudarte- Esto último me lo dijo al oído.
-Parar de daros arrumacos, soy muy empalagosos cuando os lo proponeis.
-Claro que sí amiga, ¿qué tal te van tus cosas con tu querido Grabriel?
Mi amiga se pusó de todas las tonalidades existentes de rojo y agachó la cabeza avergonzada.
-Bocazas...-dijo entre dientes antes de avalanzarse hacía mi.
Suerte que tube reflejos y me aparté haciendo que ella callera encima de su hermano que
estaba envobado mirando una foto mia de pequeña.
-Pero que....- dijo Alex cuando sintio a su hermana encima suyo.
-Male corre...- dijo mi amiga a la vez que se levantaba y salia corriendo detrás mía.-Eres chica muerta.
-¿Le vas a hacer daño a tu sobrino o sobrina?
Alex estaba de rodillas en el sofá viendo la escenita que las dos estabamos montando, subiendo las
 escaleras, bajandolas, gritando, riendonos, saltando los cojines que habían en el suelo.
Cuando no pude correr más me tire encima del sofá callendo mi cabeza en el regazo de Alex.
-Vosotras dos sois únicas.
-Querido hermanito, tú novia y yo somos inigualables por si no te ha quedado claro.
Cuando conseguimos reponernos de nuestro jueguito, empezó a sonar el móvil de Zaira y por la carita de felicidad que puso era su novio. Se despidió de su hermano y de mi y salió corriendo hacia su casa para arreglarse.
-Amor, ¿te dejarán salir esta noche tus padres?
-Yo creo que sí, ¿por qué?
-Porque te tengo una sorpresa preparada...- dijo dándome un beso para que no pudiera replicar sobre nada. Seguimos así hasta que se hizo lo suficientemente tarde para que mi madre llegara. Fue escuchar el ruido de las llaves y los dos nos separamos y nos pusimos rojos. Mi madre me saludo y subió hacia el dormitorio de ellos, no se dio cuanta de que Álex estaba allí conmigo. Aprovechando ese momento, Álex me beso para despedirse y me dijo que a las diez vendría por mí.
Yo subí a mi habitación y me puse a buscar que me pondría esta noche para salir con él.
Una vez decidido todo fui hacia la habitación de mamá y le pregunté si podía salir esta noche y me dijo que sí. ¡Gracias mami!
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¿Qué os a parecido?
Espero vuestros comentarios.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Capítulo 4

Llevaba ya un buen rato despierta solo que no tenia ganas de levantarme, empece a pensar en como me vería dentro de unos cuantos meses ya notandose mi barriga, que pensarian mis amigas y la gente del instituto, como sería yo de madre y Alex de padre, como se lo diría a mis padres y como se lo diriamos a los de él, mientras pensaba todas estas cosas como si de un acto reflejo se tratase mi mano se paseaba de un costado a otro de mi estomago.
Cogi el móvil y vi que eran las 10:30 ya iba siendo hora de que me levantase. Salí de un salto de la cama pero fue una mala idea porque acabé mareada, a tientas busqué el borde de mi cama para poder apoyarme.
Una vez se me pasó aquel mareo, cogí mi bata y fui camino hacia la cocina, mis padres ya se habían ido a trabajar estaba solísima en casa, había demasiado silencio, al llegar a la cocina encendí la radio y puso los 40 principales en ella estaba cantando Midnight de Carlos Jean, mientras la escuchaba y tarareaba me hice el desayuno el cual me comí encima de la encimera a la vez que me movía al ritmo de la música, la canción era pegadiza.
Lo dejé todo en el lavaplatos, apagué la radio y subí a mi cuarto. Me puse música con el móvil y me puse ha arreglarme toda la habitación que la tenía hecha un desastre. Mientras me arreglaba el escritorio encontré una foto del día de la fiesta, yo iba supermona y Alex iba para comérselo, cogí unas cuantas chinchetas y la clavé en el corcho que tenía detras del ordenador, le di un beso a la foto y continue con mi tarea.
Ya con todo el cuarto en orden me iba a conectar al tuenti cuando sonó el timbre de la puerta, baje lo más rápido que pude aun con el pijama y la bata puestos y abrí la puerta. Delante mía estaban mis dos hermanos favoritos, Alex y Zaira, los hice pasar y que se sentaran en el sofa y yo me fui corriendo ha vestirme.
Ya vestida me senté en medio de los dos.
-Hola chicos, ¿por qué tan callados?
-No se, pregúntale a este...
-Alex, ¿que pasa?
Alex tardó un buen rato en hablar - ¿Como sabe mi hermana lo que pasó entre tu y yo?
-Se lo conté yo, es mi mejor amiga y con ella no tengo secretos, lo siento si a ti no te parece bien pero se lo tenia que contar.
-Ok, no pasa nada solo que cuando me dijiste lo que te puso me puse de los nervios y reaccioné un poco mal.
-¿Solo un poco?- saltó Zaira.-No se como mamá y papá no se enteraron de que Male estaba preñada.
Cuando dijo aquello yo me quedé parada.
-¿Gritastes que yo estaba embarazada?
-No lo grité, lo dije como ahora mismo estamos hablando y a parte la puerta estaba cerrada.
Un nuevo silencio se volvió a formar frente a nosotros tres, la tensión que había allí se podía cortar con un cuchillo de lo espesa que era.
-Chicos haced el facor de hablar de una vez, esto es insoportable.
-Lo siento- dijeron los dos a la vez.
-Ahora daros un abrazo los dos y después otro a mi.-Les ordené.
Ellos como si de militares se tratasen se dieron un abrazo y al momento se tiraron encima mío dandome otro a mí. Después de tan efusivo abrazo nos volvimos a sentar correctamente cada uno en su sitio.
-Bueno, ¿y a que se debe vuestra visita?

Capítulo 3

No me dejó terminar la frase ya que me tapó la boca con su mano.
-Malena, ¿ tú estás segura respecto a decirselo a tus padres?
-No, pero...
-No hace falta que nos precipitemos, cuando tu estés segura para decirselo me llamas y voy a tu casa y se lo decimos, pero una cosa quiero que tengas clara, y es que no te sientas presionada por nadie, ¿vale?
-Vale.
-Ahora tranquilizate, que aunque no sepa nada de embarazos y bebes, se que eso no te hace ningún bien a ti ni a nuestro pequeñín.
No pude hacer otra cosa más que sonreir y llorar cuando el dijo “nuestro pequeñín”, lo de sonreir vale por la fellicidad pero llorar, las hormonas han comenzado ha hacer efecto en mi.
-Ya veo que las hormonas están empezando ha hacer efecto en ti.
-Cállate.
Nos cogimos de la mano y él me acompañó hasta la puerta de mi casa, iba a entrar a mi casa pero antes de que girara la llave para entrar me dio la vuelta y me beso, me tomo tan de sorpresa que no supe como reaccionar, puse todo mi esfuerzo por concentrarme en aquel maravilloso beso, que al final nuestros labios acabaron danzando uno junto al otro.
Entré a mi casa como si estubiera en una nube, no se si mi madre me dijo algo o no, yo solo se que estube en mi cuarto cuando me di con la pata de la cama, que dolor madre mia.
Me senté en la cama y encendí el ordenador, mientras se cargaba me estube frontando la pierna justo en el sitio en el que me había dado antes. Me levanté el pantalón y vi que tenia el principio de un moratón. Por fin se encendió el ordenador, me conecté al tuenti y vi que tenia 2 mensajes privados, uno de Zaira y otro de mi prima. Abrí primero el de mi prima la cual me decía que el sabado venían para acá (están a miercoles) después de leerlo abrí el de Zaira y lo primero que hice fue ver la hora en que lo había mandado solo hacía 5 minutos que lo había mandado.
En el mensaje ponía: “Nena acaba de llegar mi hermano a casa y llevá una cara de tonto enamorado que no se la puede quitar de encima,¿ tu sabes el porque de esa cara? Para la mejor mami del mundo de la tía más guapa y hermosa que puede haber en el mundo.
Empecé a reirme de lo que mi amiga me había puesto sobre todo con lo del final, ella es única. Le contesté al mensaje y me conecté al chat. Fue encenderlo y mi amiga la loca empezó a hablar como una posesa, me volvio a poner lo mismo que en el mensaje y yo la mande a que le diera al incio que le había contestado ya. A partir de ese instante empezamos ha hablar como posesas y a mitad de nuestra conversación se conectó Alex y también empece a habla con él, entre Zaira que no paraba de preguntarme como estaba y que Alex no paraba de preguntar que cuando me había dado cuenta o que si me había sentido rara. La verdad es que me estaba empezando a sentir un poco molesta ya que siempre me hacían las misma preguntas suerte que al rato se dieron cuenta y empezaron a hablarme de otras cosas. A Alex le dije lo que me había puesto su hermana en el privado y dejo de hablarme por un momento al igual que ella, después me enteraría de lo que había pasado. Tardaron un rato en volver ha hablarme pero por más que les preguntaba ninguno de los dos decia nada solo cambiaban de tema constantemente, terminé por dejar el tema a un lado al igual que ellos antes y volvimos a hablar de otros temas.
No me había fijado de la hora que era hasta que mi madre entró por la puerta llamándome para ir a cenar. Me despedí de los dos y desconecté el tuenti. Bajé hacía la cocina y ayude a mi madre a poner la mesa y a servir la comida, lo que no me esperaba era que la comida me daba angustía y solo pude comer un poco de ensalada y una pera, mi madre me preguntó que porque no me había comido la carne y yo le puse la escusa de que no tenía mucha hambre. Recogí mis cosas, las deje en el lavaplatos  y sin que mis padres se dieran cuenta fui lo más rápido que pude al aseo para poder vomitar, me lavé los dientes y las manos y fui a mi cuarto a ponerme mi pijama favorito, me conecté al tuenti de nuevo, le conté a Zaira lo que me había pasado en la cena y estubimos hablando un hora más o menos.
Me acosté en mi cama y me tape hasta el cuello pero justo cuando iba a caer en los brazos de morfeo mi móvil sonó, era un mensaje de Alex: Buenas noches princesa y pequeñín os quiero.
Con una sonrisa en la cara me entregué por fin a los brazos de morfeo.

Capítulo 2

-No lo se.
-Si quieres llamo a tu madre y te ayudo a decírselo.
-No, estas loca o te falta poco.
-Vale, vale tranquila. Por cierto cuando se lo digas a mi hermano no te preocupes que todo estará bien.
-Eso espero, gracias de nuevo.
A Zaira le sonó el móvil, mientras contestaba, yo encendí el ordenador. Me conecté al tuenti y puse en mi estado: “Ya no hay vuelta atrás.”
Miré la gente que estaba conectada y vi que entre ellas estaba Alex, intente desconectarme, pero antes de darle al botón él se puso a hablarme. Me dijo que quería hablar conmigo en persona y que si esta noche podía ir al parque de al lado de mi casa, yo le dije que no lo sabia, que seguramente si y entonces me desconecté.
-¿Con quien hablabas?-me preguntó Zaira.
-Con tu hermano, ¿y tu?
-Con Amaia.
-¿La repetidora?
-Sí.
-¿Y que quería?
-Ella quería saber los deberes que hay para el lunes, aunque es un poco raro. Por cierto, ¿qué quería mi hermano?
-No lo se, solamente me ha dicho que quiere hablar conmigo.
-Pues tienes que aprovechar y decirle lo tuyo.-Me dijo dándome ánimos.
-Intentaré decírselo.
Me dio un abrazo y se fue.
Bajé al comedor y mi madre estaba viendo un programa de cotilleo.
Fui hacia la cocina a por una manzana, pero no había.
-¡Mamá tienes que comprar manzanas que no quedan!- Le chillé desde la cocina.
-¡Mañana las compro!-Me dijo devolviéndome el chillido.
-Vale, voy a salir a dar una vuelta esta noche.- Le dije en un tono más bajo.
-Pero esta noche no tardes.
-Si mamá. Y ahora me voy a comprar una manzana a la frutería del mercado.
-Vale hija.
Salí a la calle y me dirigí hacia la frutería, allí me encontré con Alex. Me hice la despistada, pero me vio.
-¡Hola Malena!
-Buenas.
-¿Qué vas a comprar?
-Una manzana.
-¿Solo una?
-Sí, ¿y tu?
-Yo he venido a comprar la fruta para hacer el postre de esta noche.-Se quedó callado un rato, como si estuviera pensando en algo, pero después habló.- ¿Tienes algo que hacer ahora?
-No, la verdad. ¿Por qué?
-Para ir ahora al parque y hablar.
-Bueno… pero tengo que avisar a mi madre.
-Vale, voy a comprar la fruta y ahora vengo.
-Oye Alex, ¿me puedes comprar la manzana?
Él asintió y se fue. Yo cogí mi móvil y llamé a mi madre para avisarle.
Al rato vino Alex y me dio la manzana. La cogí y enseguida comencé a comer. Alex me tendió su mano, pero no sabía si agarrarle la mano o no. Al final se la cogí.
Fuimos juntos hacia el parque y nos sentamos en un banco.
-Bueno… quería decirte…-no pudo continuar porque lo interrumpí.
-Yo te tengo que contar algo muy importante, pero no se como empezar.
-Tranquilízate y cuéntamelo.
-Es que bueno… ¿tú te acuerdas de lo que pasó hace dos meses?
-¿Lo de tú y yo?-dijo un poco avergonzado.
-Sí, pues hace una semana más o menos me han entrado nauseas…
-¿Y?-dijo preocupado.
-Y no me viene el periodo.
-¿y por que me lo dices?
-Porque hoy he llamado a tu hermana, ella me ha comprado un test y ha dado positivo.
-¿Pero no estarás diciendo que estas embarazada, no?
-Claro que te estoy diciendo que estoy embarazada y que tú eres el padre.
Vi como se quedaba quieto y se ponía pálido, yo estaba a punto de llorar. Las lágrimas empezaron a salir, veía borroso. Al cabo de un rato sentí que alguien me abrazada. ¡Era Alex! Le devolví el abrazo como pude.
-¿De verdad vamos a tener un bebé?-dijo él con una sonrisa en la cara.
-Sí.-dije nerviosa-¿Qué era lo que me ibas a decir tú?
-Te iba a preguntar si querías salir conmigo, pero ahora para que preguntar.
-Pues sí, la verdad, para que preguntar.
-Oye Malena, ¿se lo has dicho a tus padres?
-No, primero quería que tú lo supieras y ya después si eso decírselo a mis padres.
-¿Quién hay ahora en tu casa?
-Solo está mi madre.
-¿Y sobre que hora llega tu padre?
-Sobre la hora de cenar. Si quieres puedes venir a mi casa, se lo decimos y...

Capítulo 1

Hola soy Malena, vivo en un pueblecito de Barcelona al lado de la playa, tengo 16 años y medio. Estoy enamorada de un chico que es 2 años mayor que yo, osea se de 2º de Bachiller.
Hace dos meses hubo una fiesta en la que él y yo acabamos juntos en un habitación y lo que viene a continuación ya se sabe.
Ahora me encuentro de rodillas en el suelo a lado de la taza del váter vomitando. Ojala mi madre no se entere de que estoy aquí porque si no me muero. Al terminar estaba un poco mareada, pero pude levantarme, tiré de la cadena y me lavé los dientes.
Me fui para mi cuarto cogí el móvil y merqué el número de mi mejor amiga Zaira, que también es la hermana del chico que me gusta. Al tercer toque lo cogió.
-¡Hola Malena! ¿A qué viene tu llamada?
-Hola. ¿Puedes venir a mi casa?
-Claro, pero ¿qué te pasa?
-Cuando vengas te lo explico.
Fue terminar de decir yo la frase y ella colgó.
Me tumbe en la cama y empecé a pensar en cómo me vería yo de madre y como si de un impulso fuera mis manos se posaron en mi vientre dibujando pequeños circulitos. Así pasé un rato hasta que escuché el timbre de mi casa. Me levanté de un salto y fui hacia la puerta. Al abrirla me encontré con mi amiga y su cara era de preocupación.
-¿Tia que pasa?-preguntó en voz baja para que mi madre no se diera cuenta.
-Pasa y te lo cuento.
Y como si tuviera un imán pasó corriendo hacia mi cuarto y se sentó en mi cama. Antes de meterme en el cuarto miré a ver si mi madre estaba cotilleando, por suerte no estaba. Cerré la puerta y fui hacia la cama, me senté y ella preguntó:
-¿Me vas a decir lo que te pasa?
-Es que es muy complicado de explicar.
-¿Pero no me habías dicho que me lo contarías?
-Sí, si… ¿Tú te acuerdas de lo que te conté que pasó entre tu hermano y yo hace dos meses?
-Sí, ¿pero qué pasa?
-Bueno… porque hace una semana que no paro de vomitar y tampoco me viene.
-Estas insinuando que estás emba…-no dijo la palabra porque le tapé la boca. Cuando consiguió quitarse mi mano de su cara puso cara de asombro y me abrazo.
-¿Pero de verdad?
-No lo se, me da vergüenza comprar un test.
-Tienes el dinero-yo asentí-dámelo y te lo compro.
-¿Harías eso por mí?
-Claro eres mi mejor amiga. Solo hay un problema…
-¿Cuál?
-¿Qué le digo a tu madre?
-Tú sabrás, eres tú la que suele mentir.-Y eso era verdad, ella ha sido la que me ha ayudado a salir de más de un lío.
Le di un abrazo, me fui al escritorio, cogí el dinero y se lo di.
Salió de mi cuarto y yo me eché en mi cama y suspiré unas cuantas veces. Volví a pensar en cómo me vería “embarazada”. Aún me cuesta decir esa palabra y aparte a quien se le puede ocurrir quedarse embarazada a los 16 años. Solamente a mí.
En el instituto van a empezar a dar otra vez las charlas de todos los años, pero a mí de que me sirve ya.
No sé cuando llegó mi amiga, pero me la encontré en la puerta viéndome, tenía una bolsa en la mano.
-Toma aquí lo tienes.
-Gracias, te debo una y bien grande.
Me fui al aseo y seguí las instrucciones. Cuando lo hice fui hacia mi cuarto y mi amiga me estaba esperando impaciente.
-¿Y?
-Y nada, tienen que pasar 3 minutos-dije yo al borde del desmayo.
-Venga tranquilízate- dijo frotando mi hombro.
-Lo intentaré.
Empecé a mirar el reloj, solo faltaba 1 minuto, me puse de los nervios, no aguantaba más. Cuando quedaban segundos cerré los ojos y se lo di a Zaira.
-¿Pero qué haces?
-No me atrevo a mirar.
-Pues tienes que hacerlo, porque yo no te lo pienso decir.
-¿Han salido ya las marcas?
-Sí.
Poco a poco fui abriendo los ojos, la prueba estaba de al revés, mi amiga le dio la vuelta y habían dos rayitas. Estaba embarazada.
No me lo podía creer. ¿Cómo se lo diría a mis padres? ¿Y a Alex? ¿Se notaría mucho que había engordado? ¿Qué dirán mis amigas?
-¿Malena estés bien?
Solo moví la cabeza de un lado a otro.
Me volvió a abrazar y preguntó:
-¿Lo vas a tener?
-Debo tenerlo.

-¿Y cómo se lo dirás a tus padres? ¿Y a mi hermano?