Por la tarde Álex y yo continuamos con nuestra tarea, y
para las cinco de la tarde ya habíamos terminado, hacia apenas unos
minutos que mi madre había salido a tomar café con alguna de sus
amigas y Álex y yo decidimos quedarnos en casa y pasar un rato los
dos a solas. Decidimos quedarnos en el sofá viendo una película, al
principio estaba atenta a la película pero él no paraba de darme
pequeños besos en el cuello y me distraía. Acabé sin ver la
película ya que cada vez que me besaba el cuello me erizaba, al
final acabe plantándole un beso en la boca y a partir de allí
nuestras bocas comenzaron un baile sin fin que fue interrumpido con
el grito de mi madre diciendo que ya estaba en casa. Álex y yo nos
separamos y yo me puse roja, vi como él cogía uno de los cojines y
se lo ponía encima de las piernas, yo puse cara de asombro, ¿en
serio había conseguido ponerlo así? Yo empecé a reír aun sabiendo
que mi madre acababa de llegar, Álex me miraba como diciéndome que
me callara y que luego me las pagaría pero no podía parar de reír,
cuando mi madre entró al salón y vio el panorama prefirió salir de
allí, seguro que estaba pensando que me había vuelto loco, yo
riéndome y mi novio sonrojado. Cuando conseguí parar, miré a mi
chico, me levanté, le di un pequeño beso, le guiñé el ojo y fui
hacia mi habitación, pero antes de poder llegar a la puerta él me
abrazo por la espalda y hay pude notarlo, ahora la que se puso roja
fui yo. Él acercó su boca a mi oreja y me susurró: “Amor,
eres muy mala, ya me las pagarás”, dicho esto me dio un beso
en el cuello y salió corriendo hacia la habitación, yo me dirigí
allí con paso lento y justó cuando iba a entrar vi a mi chico con
ropa en la mano.
-Voy a darme una ducha de agua fría, que si no, no hay
forma de ya sabes- dijo él mientras miraba hacia sus pantalones.
Yo me metí en la habitación, me tiré en la cama y
empecé a pasar suavemente mi mano sobre mi vientre. No pasó mucho
tiempo cuando noté que la cama se hundía del lado izquierdo, giré
mi cabeza hacia allí y vi a Álex mirándome fijamente. Me dio un
beso y puso su mano junto a la mía.
-Te amo, ¿lo sabes?-me dijo mientras me miraba.
-Y yo a ti pequeño-le dije mientras ponía una de mis
manos en su mejilla y lo acercaba a mi. Poco a poco nos fuimos
acercando y acabamos besándonos pero la inoportuna de mi madre tuvo
que aparecer otra vez.
-Chicos, que queréis de....Upps lo siento mucho chicos,
no quería interrumpir.
Vi como mi madre salió corriendo de la habitación, ya
era la segunda vez en el día que nos pasaba.
Álex y yo nos miramos y nos pusimos a reír, no era
para menos,lo que nos ocurre a nosotros no le ocurre a nadie. Yo
conseguí calmarme antes que él, así que me levanta y fui hacia la
cocina, mi madre al verme entrar me miro con cara de pena y justo
cuando iba a empezar a hablar le puse la mano en la boca.
-No pasa nada mamá, antes a pasado lo mismo jajaja
-dije mientras le quitaba la mano de la boca- y haz lo que quieras de
cenar que nos da igual-después de aquello le di un beso en la
mejilla y fui hacia el comedor. Allí empecé a poner la mesa y al
rato se unió Álex para ayudarme, entre risas pusimos la mesa
mientras mi madre cocinaba. Poco a poco iba cayendo en la cuenta de
que tendría que hablar con mi padre de lo que ocurrió con Álex,
creo que no se lo tomará mal lo de que se quede, pero lo que puede
que le moleste sea que duerma en mi habitación. Pero para saber lo
que responderá tengo que esperar a que venga.